Las sociedades crean gobiernos para conseguir unos objetivos comunes a todos los ciudadanos: vivir. No nos engañemos, las sociedades no crean gobiernos para la guerra, sino para la paz.
Por tanto, el coste en los ciudadanos para dejarse gobernar: asumir la derrota, negociar la vida.
Hoy en día no hay ningún gobierno en bancarrota. Soy atrevido, lo sé. Para empezar deberemos entender cuál es el bien que atesoran los gobiernos, después de esto, podremos valorar su situación.
La evolución de las sociedades ha ido marcando como el poder se ha ido estabilizando y anclando a través de uno de los bienes más inmutables que existen hoy en día: el oro. Por esto, existe la conciencia colectiva de que el "dinero" (moneda de cambio del oro) es la base de la sociedad y de los estados, en definitiva, la herramienta de los gobiernos.
Desde niños hemos aprendido a valorar nuestras pertenencias, sabemos que cuando pedimos prestado y no podemos devolverlo estamos abocados al olvido y la desaparición, la muerte social. Y bajo esta premisa creamos todos los parámetros con los que valoraremos nuestro entorno y actuaciones.
Entonces, ¿porqué fallan los gobiernos? ¿porqué no consiguen salir definitivamente de su supuesta crisis?
Habrá que atender a varios parámetros, el primero, el dinero. Los gobiernos son entes difusos (aunque desgraciadamente siempre suelen haber las mismas caras) preparados para sobrevivir a todos los desastres. Para ello deben comprar su supervivencia, como las personas, pero no con la misma moneda que éstas. Los gobiernos compran su supervivencia con dinero. Para ello deben mantener a flote el sistema de quiebra monetaria, saber llegar hasta el límite de la crisis y todavía un poco más, para salir reforzados. Las relaciones monetarias son realmente sencillas: existen individuos con poco dinero y existen mercados financieros con mucho dinero. Los gobiernos solo deben conseguir que la balanza esté siempre a favor de los mercados financieros, sumando sus arcas.
El flujo del dinero debe mantenerse siempre desde abajo (poco poder adquisitivo) hacia arriba (mercados financieros), creando así una afluencia continua del dinero en poca manos. No es que sea malo ni bueno, pero, ello tiene un pequeño problema: el oro del planeta es limitado. Por tanto, mantener la corriente abajo/arriba del dinero a más velocidad de la que la sociedad puede generar beneficios hace entrar en quiebra el sistema social (entendido como el conjunto de ciudadanos y no como un sistema del gobierno). Para llegar a la raíz del problema deberemos entender como sobrevive el dinero en manos de los ciudadanos o de los mercados financieros.
Empezaré por abajo. Las personas generan en su entorno una estabilidad social (ya he dicho que las personas necesitan estar vivas socialmente), crean un entorno estable y seguro según sus condiciones (aquí intervienen factores culturales), una vez establecido su entorno social de forma segura, es cuando evolucionan al siguiente punto. En este punto el ser social pasa a ser un ser consumidor, con lo cual activa la sociedad a través del intercambio de bienes. Las personas ejercen un movimiento en la sociedad, esa es la base de una sociedad activa y sin crisis.
Y arriba. Los mercados financieros necesitan atesorar dinero. Su estructura se mantiene con el flujo de dinero. Tener dinero no es su destino. El destino de los mercados financieros es siempre acumulativo. Un mercado financiero no gasta, no compra. Los mercados financieros utilizan los mercados sociales para extraer de ellos los beneficios, los ingresos. Incluso cobran por su acción de recoger los beneficios de la sociedad. Pero todo legal ¿eh? Sin censuras, sin narcotráfico, sin blanqueo de capitales, sin corrupción urbanística, sin quiebras ecológicas. Todo legal, repito. Como iba diciendo: tener dinero no es su destino, su destino es tener todo el mercado. Por ello, la necesidad de tener el mercado (el dinero solo es la herramienta) deben mantener el control de las herramientas (el dinero) y no perder el control de ella. Esto solo se puede conseguir de una forma: eliminar el dinero del flujo social. Cuando un gramo de oro cae en manos del mercado financiero ya no vuelve a "bajar" al mundo terrenal de las personas.
Llegados aquí ya puedo terminar el enfoque: la crisis social está determinada por la pérdida de beneficios en las personas, ello implica un exceso de beneficio en los mercados financieros, un enquilosamiento del poder en pocas manos. Sin retroceso. La salida de la crisis social solo desaparece a medida que la misma sociedad es capaz de autogenerar un nuevo sistema viable de generar beneficios. No son los mercados financieros quienes lo hacen, son personas simples, estas personas como el lector que solo entienden de sobrevivir.
Y ahora llegamos a los gobiernos. Estaba diciendo antes que los gobiernos no están en crisis. Sé que todos (o casi todos) ya están con las manos en la cabeza (¡está loco!). Los gobiernos no mercadean con dinero. Los gobiernos mercadean con vidas humanas. Los gobiernos venden vidas humanas y sus beneficios. A manos del gobierno no somos más que votantes ignorantes, carne de cañón, chusma, en definitiva: el corral de donde sacar beneficios.
A manos de los gobiernos somos una materia prima más, eso sí, con poder de crear beneficio.
Sabiendo que somos una materia prima más, al gobierno solo le queda sacar el máximo beneficio de ella. Curiosamente, cuanto más alimenta a la maquinaria que hace funcionar al gobierno (los funcionarios) menos resistencia encuentra para el quebranto social. Así cuanto más "socialista" es una sociedad más controlada tiene las fuerzas de cambio. Pero no nos equivoquemos, cuanto más "capitalista" más control tiene sobre el poder adquisitivo de los ciudadanos. Así, ambos extremos son perjudiciales para la evolución hacia una sociedad equilibrada para los ciudadanos.
Debemos encontrar el término medio.
Y el empleo, los gobiernos no pueden controlar el empleo porque sacrifican el éxito a través de los ciudadanos, por el éxito a través de los mercados financieros. Y tarde o temprano, los mercados financieros, fagocitan los beneficios que mantienen el empleo en movimiento.
Si hay dinero en las manos de los ciudadanos hay empleo; si el dinero se mueve a los monopolios, las grandes empresas, en definitiva: hacia los mercados financieros; entonces, se destruye el empleo.
La moneda de los gobiernos (tal como los conocemos) son las personas. Los gobiernos no están en crisis porque continúan teniendo un corral lleno para crear beneficios.
La crisis está en cada uno de los ciudadanos. El gobierno solo intenta que los ciudadanos continúen dentro del corral.
:·) elferrer 2010-09-01
viernes, 3 de septiembre de 2010
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