miércoles, 15 de septiembre de 2010

Buscando el inicio

Lo primero que hay que tener en cuenta es que la base de la humanidad es la socialización del individuo. Y hoy en día, existen multitud de problemas en nuestra sociedad. Tal vez encontrar el inicio de los problemas pueda darnos orientación para solucionar hoy en día la pasividad democrática en la que nos encontramos.

Los primero homínidos empezaron a socializarse en pequeños grupos de 10-20 individuos, bueno, no me iré por las ramas, me acercaré un poco más.

En las primeras tribus sedentarias en las que se empezó a cultivar sus cosechas y apacentar sus ganados se organizaron como grupos autosuficientes, y para ello, cada uno de los miembros del grupo se encargaba de un “trabajo” o disciplina primario.

Habría agricultores, ganaderos, artesanos, etc.

No nos olvidemos de citar dos de los trabajos que siempre han cohesionado los grupos, sin ellos el mantenimiento unificado del grupo y la evolución del mismo hubiera sido impensable. A saber:
Las mujeres y los ancianos.

No es trivial. La ausencia de uno de ellos haría que el grupo desapareciera. Las causas de desaparición podrían ser la segregación por falta de unión a través de la armonización de la sociedad a cargo de las mujeres, y la otra, la muerte cultural bajo la desaparición de los ancianos.

Es evidente que podrían haber hambrunas, ataques, etc. Pero eso son factores no previsibles (no del todo, pero no es el momento de hablar de ello).

Tomemos de una en una las situaciones:

Los ancianos. Llegado un momento en que un individuo ya no podía ocuparse con la energía necesaria de su trabajo, tenía dos opciones: desaparecer socialmente o reinventar su rol social.
Así, un anciano mantiene una herramienta que no puede tener un joven: experiencia, sabiduría, memoria colectiva, …, en definitiva: información vital para la subsistencia del grupo: la cultura.

Las mujeres: la maternidad. El punto clave es ese. En torno a la maternidad se suceden un sinfín de trabajos, todos con el común denominador de la socialización. Es, pues, a través de las madres como se consigue crear una sociedad social.

En estos dos casos vemos como ninguno de los dos grupos realizan una tarea con resultados tangibles. Son, por lo tanto los inicios del comercio de lo intangible, de la virtualidad.

También cabe destacar que ambos trabajos son exclusivos y no intercambiables, no como el resto de trabajos. Ello lleva al primero de los errores conceptuales de la sociedad: la creencia de que una especificidad única en un trabajo hace creer que el individuo que lo realiza solo puede acceder a ese desempeño. Falso. No es el individuo quien solo sabe ocupar ese puesto, sino al contrario, es el trabajo el que solo acepta a un tipo de individuo como válido.

Este fallo conceptual se mantiene hoy en día.

El segundo de los errores es inherente a la socialización: al desempeñar trabajos intangibles la sociedad los percibe como secundarios e innecesarios, por tanto, la evolución se encarga de enterrarlos en una clase inferior a las otras áreas de trabajo.

Pero la evolución tenía guardadas más sorpresas.

A partir de ahora me referiré a los grupos como familias.

En el momento en que los grupos se hacen más numerosos (a causa de la unión de varias familias) es cuando empieza a verse la necesidad de colaborar entre todas las familias. De esta necesidad de colaborar entre todas ellas surgen los primeros “cargos políticos”. Aquí los ancianos tomarán parte activa, sobrepasando al resto de clases.
A partir de aquí ya se enfrentan tres clases:
a. Las mujeres (a cargo de la socialización).
b. Los trabajadores (a cargo de la economía).
c. Los ancianos (a cargo de la cultura e información).

A. Las mujeres: Esta clase como encargada del mantenimiento y cohesionado de la sociedad adquiere un poder de lo intangible muy fuerte. Esta clase es la encargada de establecer el “sistema social”. Lo que hoy entendemos como “funcionarios”.

B. Los trabajadores: Esta clase es la responsable de mantener vivo el grupo, su desempeño tiene un valor tangible. Hoy podríamos representarlo como “la economía”.

C. Los ancianos: Esta clase será la que más evolucionará. Se subdividirá en varias sub-clases, adquiriendo cada una de ellas diferentes valores:

Cultura => información => control de las decisiones

En estas subclases se puede percibir como el flujo de control más alto está en el individuo que toma las decisiones. Hoy en día representado por el “gobierno”.
Esta sub-clase necesita estar constantemente controlando lo que ocurre, con lo cual instaura un sistema de información y control. Hoy en día representado por las “fuerzas del estado”.
Y, finalmente, la sub-clase que se encarga de que todo siga el ritmo adecuado, controlando de cerca el origen de la información: la cultura del grupo. Hoy en día representado por la “educación”.

***

El gobierno ha de permanecer activo, evitando que se desmorone todo, en principio por bien del grupo, pero con posterioridad con la finalidad del bien del gobierno.

El gobierno actuará de forma agresiva:

Así, a la clase “sociedad” la demonizará para evitar que vuelvan a recoger el control.
A la clase “económica” la obligará a pagar la deuda social (existente solo en la mente del gobierno).
Y finalmente a la clase “educativa” le marginará sus conocimientos para que no pueda saber qué está ocurriendo.
En este último tramo surgen unas tendencias culturales en la sociedad que rechaza el control del gobierno sobre la cultura. Así la cultura libre se convierte en contra-cultura (cultura=gobierno) o como dicen desde el gobierno ahora: en cultura pirata.

***

Ya tenemos identificados los orígenes de los problemas actuales. Intentaremos buscar soluciones.

1. Para eliminar el poder de los gobiernos hay que eliminar el control que tienen de la cultura, de forma que la contra-cultura (contra-cultura=contra-gobierno) se convierta en cultura libre sin censura. De esta forma, todas aquellas leyes que criminalizan a los individuos por compartir cultura son leyes que entronizan el despotismo del gobierno.

2. Para recuperar la vitalidad del mercado hay que separar la economía del coste social.

3. Para conseguir una sociedad “social” es necesario entender antes un concepto primordial: hoy todos somos mujeres. Ya no existe el rol “mujer” (únicamente el de madres y está evolucionando). Esto quiere decir que todos somos responsables de la “socialización”. Por ello todos deberíamos ocupar tiempo en la socialización. Ahora bien, la mejor democracia es la que deja poder de elección a los individuos. La elección de ocupar tiempo en la “socialización” o invertir con dinero en la “socialización” ha de ser un elección personal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario