viernes, 24 de septiembre de 2010

Más democracia, más evolución

La democracia es frágil, cuesta mucho de conseguir y muy poco de destruir. No solo se destruye a través de ataques directos (golpes de estado, guerras internas, ...) sino también a través de la pérdida de sus valores.

Es lícito que ciertos países, para evitar la destrucción de la democracia, utilicen herramientas poco garantes del derecho individual a decidirse y defenderse como el derecho al no-voto. Es lícito porque evita que la democracia caiga en desuso y desaparezca. Sin embargo, el daño que crea en el individuo puede no ser visto a largo plazo. Así, los individuos terminan percibiendo dicha obligación al voto como algo inherente a la democracia, consolida en la imagen de los ciudadanos un paralelismo entre obligación al voto y obligación a la sumisión. Este daño es imperceptible y va más lejos que el funcionamiento democrático o social. Es un daño psicológico en el individuo, en el que éste reacciona frente a la democracia como frente a un progenitor que nunca le dejará salirse de las normas. Prohibe la experimentación social desde los individuos, prohibe la evolución democrática desde los individuos, generando (por tanto) entropía y limitando a solo un tipo de posibilidad democrática cautiva. Imagino que aquellos países que obligan al voto tendrán previsto que cada 30 ó 50 años (por ejemplo) la ciudadanía vote volviendo a aceptar dicha obligación, si no es así se crea una endogamia en dicha democracia, se corta la evolución. No digo que no estén más evolucionados que otros, solo que están estancados.

Creo recordar que alguna vez he dicho que la mezcla cultural es la evolución de los pueblos. ¿Existe mezcla cultural en los países? Seguro, la inmigración asegura la mezcla y evolución, asegura la evolución tanto de las culturas internas del país como de las culturas provenientes de otros países. El país evoluciona junto a la identidad cultural. Se beneficia la democracia y se benefician los ciudadanos. En la mezcla está la evolución.

PIRATA aboga por la defensa de los derechos humanos, de todos los ciudadanos. Internamente tenemos democracia, utilizamos parámetros democráticos para trabajar y evolucionamos poco a poco gracias a ello.

Pero tenemos un error de concepto, y deberemos subsanarlo. No es un error conceptual. No es un error estatutario. No es un error individual. No es un error de grupos. Es un error evolutivo.

Basamos nuestras decisiones en el trabajo de los afiliados. Es correcto. Tenemos la figura de simpatizantes para todas aquellas personas que miran nuestro comportamiento sin atreverse a involucrarse en el funcionamiento diario. Es una reacción común en todas las sociedades.

Esta base de conexión social a través de los simpatizantes como primera entrada es primordial para entender el camino por el cual anda la democracia, para saber atender a las necesidades sociales de la democracia.

Y sin embargo, no estamos prestando atención. Eso debe cambiar.

Tenemos el grupo de afiliados que construyen con su esfuerzo de tiempo y dinero el futuro de PIRATA. Y también tenemos el grupo de simpatizantes que pueden decirnos en qué punto estamos, como navegamos y qué rumbo llevamos. Solo desde fuera se puede ver nuestra marcha. Desde dentro tenemos una visión de un solo sentido y sin apenas profundidad. Nos perdemos en la inmensidad.

Debemos utilizar las conexiones externas, los simpatizantes, para saber qué estamos haciendo, en qué estamos fallando, y cuáles deben ser nuestras prioridades.

La construcción de nuestros estatutos es fuerte, nos cuida de perder la fuerza de la democracia y evita que nos entronicemos y dilapidemos a nosotros mismos. Es un bien que debemos cuidar con sumo respeto.

Debemos crear consultas constantes en los simpatizantes, preguntarles qué falla en nuestro sistema, ser críticos con nosotros mismos, activar todos los mecanismos de evolución democrática.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Democracias y votos

Democracias y votos

La evolución democrática basa su eficacia en la colaboración mutua de los integrantes de la sociedad. Para ello, la sociedad establece diferentes medios de comunicación en ambos sentidos para poder recrearse continuamente. Cuando alguna de las partes deja de emitir se pierde la conexión y desaparece la colaboración democrática.

Por tanto, cuanta más comunicación entre ambas partes exista más afianzada estará la democracia. Si consideramos una democracia capaz de actuar conjuntamente con los ciudadanos una vez cada cuatro años frente a una capaz de hacerlo una vez a la semana, es indudable que esta última será más democrática y más social que la primera.

Los ciudadanos como integrantes de la democracia son el motor de la democracia, pero, ¿qué pasa cuando el gobierno se inhibe de colaborar con los ciudadanos? ¿qué pasa cuando los ciudadanos se inhiben de colaborar en el gobierno?

Primera pregunta: ¿qué pasa cuando el gobierno se inhibe de colaborar con los ciudadanos?

Se crea una democracia-dictadura. La consecución de los objetivos del gobierno dejan de ser las necesidad de los ciudadanos. El gobierno pierde el objetivo social con el cual nació. Cuando hace consultas ciudadanas intenta poner en compromiso la respuesta, no hacer consultas sencillas para que el ciudadano se vea bloqueado en su decisión y rompa el canal de comunicación. Para un gobierno destruir la comunicación con los ciudadanos representa una ganancia económica.

Segunda pregunta: ¿qué pasa cuando los ciudadanos se inhiben de colaborar en el gobierno?

Primeramente, se pierde el debate social, el gobierno deja de ser objetivo en sus razonamientos y solo percibe el éxito económico de la sociedad como objetivo democrático. Con ello se aleja más del objetivo social inicial de toda democracia. Seguidamente, los ciudadanos (debido a la escasez de conocimiento social desde el gobierno) perciben un retroceso democrático, asisten a una pérdida de libertades y derechos y optan por seguir el camino democrático sin acceso al gobierno. Los ciudadanos cortan la comunicación con el gobierno y actúan al margen de él. Ni siquiera cuando son consultados acceden a responder. Para un ciudadano destruir la comunicación con el gobierno representa una separación de sus capturadores, representa una libertad sin condicionantes.


El derecho al no-voto

Así, vemos que las democracias actuales pierden su eficiencia en el intento de acceso al ciudadano, pero no hay partes negativas, no hay pérdida de beneficios en los gobiernos, al contrario, siempre atribuyen la pérdida de conexión como un problema social y no un problema de gobierno. No ocurre lo mismo en el ciudadano, el ciudadano adquiere en el no-voto el derecho a su libertad, a no sentirse cautivo de un gobierno que no piensa en solucionar problemas básicos para la sociedad y los ciudadanos.


El movimiento PIRATA y el derecho al no-voto.

En PIRATA las cosas se complican, hemos puesto cauces para conseguir que los representantes no corten la conexión con los ciudadanos, hemos considerado que no solo el votante de PIRATA es quien demanda los derechos y libertades que defendemos, sino que consideramos que los derechos y libertades que todo ser humano tiene (véase la Declaración Universal de los Derechos Humanos) la representación obtenida como beneficio para toda la sociedad. PIRATA nunca podrá inhibirse del contacto social. El contacto social es el destino de PIRATA, de su movimiento.

En PIRATA hemos roto la consecución de un programa electoral (traducible económicamente) en la consecución de la Declaración Universal de los Derechos Humanos como bastión social. El fin último de PIRATA no es estar en el gobierno, solo es una herramienta para conseguir que la Declaración Universal de los Derechos Humanos se imponga como fin democrático.

Y ello nos ha llevado al primer problema sociológico sin resolver. La distancia con los ciudadanos, su pasividad ante la política. Pretendemos crear una colaboración mutua con el ciudadano (algunos lo llamarán Democracia Directa, otros Democracia Líquida, etc.) y sabemos que debemos traspasar esa barrera con la que nos hemos encontrado para conseguir nuestros objetivos. Ahora empieza nuestra lucha: conseguir que la sociedad se involucre con PIRATA para conseguir los objetivos sociales. PIRATA no pretende gobernar con afán electoral. Sabemos que una de las vertientes posibles de PIRATA es organizar la sociedad (aunque sea fuera de las urnas) para demandar y conseguir una democracia viva en todos sus aspectos y momentos cotidianos de todos los ciudadanos.

Nuestra primera barrera ha sido la falta de motivación interna, en otras organizaciones se suple la falta de motivación con un gran margen de maniobra en la cabeza del partido. En PIRATA el margen de maniobra siempre es la democracia. Por eso nos encontramos en un momento que va a suponer un gran esfuerzo para reactivar PIRATA dentro mismo de PIRATA.

Ahora, estamos invirtiendo el esfuerzo dentro de PIRATA en conseguir que las herramientas democráticas desactiven la inhibición democrática de parte de los afiliados a PIRATA. Para ello, la primera pregunta que nos cabe es: ¿como conseguir que el derecho al no-voto no se convierta en un freno democrático?

El derecho al no-voto es un acto que todo ciudadano debe mantener. Ningún sistema puede anular el derecho al no-voto. Eliminar el derecho al no-voto significa eliminar el derecho a vivir según su conciencia.

PIRATA debe enfocar la solución no en evitar el freno que es el derecho al no-voto, sino en replicar en el sistema el derecho al no-voto como parte integrante y positiva; y de esta forma intentar recibir del ciudadano qué está fallando y qué está perjudicando al sistema, para poder recapacitar en los errores y poder solucionarlos.

Primeramente, cabe establecer que aunque todo falle, el derecho al no-voto ha de ser inalienable, no se puede anular ni castigar el derecho al no-voto.

Como segundo punto de acción cabría la posibilidad de definir en todas las opciones de voto las posibles formas sociales de entender la vida en sociedad. No todos vemos con la misma necesidad actuar en las votaciones, ni tampoco todos vestimos igual, ni tampoco tenemos la misma necesidad de comida, medicinas, arte, etc. Todos somos diferentes. Y esa diferenciación es la unión de todos, el respeto a esa diferenciación es lo que hará que la democracia dentro de PIRATA evolucione positivamente. La atracción de cualquier persona por el derecho al no-voto es parejo a la falta de incentivos sociales en el sistema, conseguir aunar en diferentes visiones de voto dichas precariedades y consecuentemente que se vean reflejadas en movimiento social sería una de las principales tareas para frenar el no-voto en una sociedad democráticamente establecida.

Como tercer punto, cabe destacar que al ser PIRATA un movimiento con un margen íntegramente definido dentro de las variables democráticas, cualquier actuación de los ciudadanos que inhiba el contacto será paradójicamente la muerte social de PIRATA. Visto así quedaría como un tercer punto intentar la re-conexión con el fin social, para volver a recuperar el nexo con el ciudadano.

Insisto en que no es un problema social, ni siquiera del ciudadano, sino de pérdida de contacto entre el movimiento PIRATA y el ciudadano.


Reactivar la conexión social.


Solo hay una forma de reactivar la conexión social: con el contacto social.

Activar de nuevo el contacto social es una de las tareas prioritarias de PIRATA en este momento.

Una vez nos pongamos en contacto nuevamente con la sociedad y consigamos que vuelva a escuchar sus propuestas a través de nuestros canales nos quedará solo verificar que la comunicación se ha restablecido satisfactoriamente. Esto ha der ser a través nuevamente de intercambios de información.

Restablecer el sistema de votación lo más austero posible, aúnar esfuerzos en que el ciudadano se sienta cómodo ejerciendo su derecho al voto, y finalmente, consiguiendo que acepte el diálogo social entre PIRATA y el ciudadano.

Hay democracias en que no ejercer el derecho al voto se considera un ataque a la democracia, y van desde la simple irreverencia de no acatar un derecho irrenunciable, hasta el de perder derechos sociales o multas económicas.

Yo no creo en tales vertientes. El derecho al no-voto es como el derecho a la huelga. Cuando todo falla solo nos queda cruzarnos de brazos, y si quien tiene el control nos criminaliza por actuar de esta forma entonces ya no nos queda ni la libertad para pensar.


Votar o no votar: el mismo derecho

Aquí finaliza, pues, el discurso. Conseguir que el ciudadano vote solo será posible si obtiene con ello una beneficio.

Conseguir que vote sin coacción social, es además, un ejercicio de democracia y tolerancia.

Y acceder a su emisión de voto como una recepción de identidad social es la diferencia entre una democracia viva y una democracia muerta dentro de un gobierno de intolerancia en sus leyes.

Ser receptivo en el voto. Aceptar el voto crítico, aquél que nos indica qué está fallando; aceptar en las votaciones comentarios o quejas. Aceptar el voto positivo, aquél que nos indica que el sistema funciona pero que no tiene ganas de decidir, que apuesta por la continuidad del sistema, con los cambios que los otros ciudadanos libremente deciden.

Internet nos acerca a la individualidad en el conjunto. Aceptar todas las vertientes del voto nos dará la fuerza de poder seguir luchando por la democracia.

:·)

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Buscando el inicio

Lo primero que hay que tener en cuenta es que la base de la humanidad es la socialización del individuo. Y hoy en día, existen multitud de problemas en nuestra sociedad. Tal vez encontrar el inicio de los problemas pueda darnos orientación para solucionar hoy en día la pasividad democrática en la que nos encontramos.

Los primero homínidos empezaron a socializarse en pequeños grupos de 10-20 individuos, bueno, no me iré por las ramas, me acercaré un poco más.

En las primeras tribus sedentarias en las que se empezó a cultivar sus cosechas y apacentar sus ganados se organizaron como grupos autosuficientes, y para ello, cada uno de los miembros del grupo se encargaba de un “trabajo” o disciplina primario.

Habría agricultores, ganaderos, artesanos, etc.

No nos olvidemos de citar dos de los trabajos que siempre han cohesionado los grupos, sin ellos el mantenimiento unificado del grupo y la evolución del mismo hubiera sido impensable. A saber:
Las mujeres y los ancianos.

No es trivial. La ausencia de uno de ellos haría que el grupo desapareciera. Las causas de desaparición podrían ser la segregación por falta de unión a través de la armonización de la sociedad a cargo de las mujeres, y la otra, la muerte cultural bajo la desaparición de los ancianos.

Es evidente que podrían haber hambrunas, ataques, etc. Pero eso son factores no previsibles (no del todo, pero no es el momento de hablar de ello).

Tomemos de una en una las situaciones:

Los ancianos. Llegado un momento en que un individuo ya no podía ocuparse con la energía necesaria de su trabajo, tenía dos opciones: desaparecer socialmente o reinventar su rol social.
Así, un anciano mantiene una herramienta que no puede tener un joven: experiencia, sabiduría, memoria colectiva, …, en definitiva: información vital para la subsistencia del grupo: la cultura.

Las mujeres: la maternidad. El punto clave es ese. En torno a la maternidad se suceden un sinfín de trabajos, todos con el común denominador de la socialización. Es, pues, a través de las madres como se consigue crear una sociedad social.

En estos dos casos vemos como ninguno de los dos grupos realizan una tarea con resultados tangibles. Son, por lo tanto los inicios del comercio de lo intangible, de la virtualidad.

También cabe destacar que ambos trabajos son exclusivos y no intercambiables, no como el resto de trabajos. Ello lleva al primero de los errores conceptuales de la sociedad: la creencia de que una especificidad única en un trabajo hace creer que el individuo que lo realiza solo puede acceder a ese desempeño. Falso. No es el individuo quien solo sabe ocupar ese puesto, sino al contrario, es el trabajo el que solo acepta a un tipo de individuo como válido.

Este fallo conceptual se mantiene hoy en día.

El segundo de los errores es inherente a la socialización: al desempeñar trabajos intangibles la sociedad los percibe como secundarios e innecesarios, por tanto, la evolución se encarga de enterrarlos en una clase inferior a las otras áreas de trabajo.

Pero la evolución tenía guardadas más sorpresas.

A partir de ahora me referiré a los grupos como familias.

En el momento en que los grupos se hacen más numerosos (a causa de la unión de varias familias) es cuando empieza a verse la necesidad de colaborar entre todas las familias. De esta necesidad de colaborar entre todas ellas surgen los primeros “cargos políticos”. Aquí los ancianos tomarán parte activa, sobrepasando al resto de clases.
A partir de aquí ya se enfrentan tres clases:
a. Las mujeres (a cargo de la socialización).
b. Los trabajadores (a cargo de la economía).
c. Los ancianos (a cargo de la cultura e información).

A. Las mujeres: Esta clase como encargada del mantenimiento y cohesionado de la sociedad adquiere un poder de lo intangible muy fuerte. Esta clase es la encargada de establecer el “sistema social”. Lo que hoy entendemos como “funcionarios”.

B. Los trabajadores: Esta clase es la responsable de mantener vivo el grupo, su desempeño tiene un valor tangible. Hoy podríamos representarlo como “la economía”.

C. Los ancianos: Esta clase será la que más evolucionará. Se subdividirá en varias sub-clases, adquiriendo cada una de ellas diferentes valores:

Cultura => información => control de las decisiones

En estas subclases se puede percibir como el flujo de control más alto está en el individuo que toma las decisiones. Hoy en día representado por el “gobierno”.
Esta sub-clase necesita estar constantemente controlando lo que ocurre, con lo cual instaura un sistema de información y control. Hoy en día representado por las “fuerzas del estado”.
Y, finalmente, la sub-clase que se encarga de que todo siga el ritmo adecuado, controlando de cerca el origen de la información: la cultura del grupo. Hoy en día representado por la “educación”.

***

El gobierno ha de permanecer activo, evitando que se desmorone todo, en principio por bien del grupo, pero con posterioridad con la finalidad del bien del gobierno.

El gobierno actuará de forma agresiva:

Así, a la clase “sociedad” la demonizará para evitar que vuelvan a recoger el control.
A la clase “económica” la obligará a pagar la deuda social (existente solo en la mente del gobierno).
Y finalmente a la clase “educativa” le marginará sus conocimientos para que no pueda saber qué está ocurriendo.
En este último tramo surgen unas tendencias culturales en la sociedad que rechaza el control del gobierno sobre la cultura. Así la cultura libre se convierte en contra-cultura (cultura=gobierno) o como dicen desde el gobierno ahora: en cultura pirata.

***

Ya tenemos identificados los orígenes de los problemas actuales. Intentaremos buscar soluciones.

1. Para eliminar el poder de los gobiernos hay que eliminar el control que tienen de la cultura, de forma que la contra-cultura (contra-cultura=contra-gobierno) se convierta en cultura libre sin censura. De esta forma, todas aquellas leyes que criminalizan a los individuos por compartir cultura son leyes que entronizan el despotismo del gobierno.

2. Para recuperar la vitalidad del mercado hay que separar la economía del coste social.

3. Para conseguir una sociedad “social” es necesario entender antes un concepto primordial: hoy todos somos mujeres. Ya no existe el rol “mujer” (únicamente el de madres y está evolucionando). Esto quiere decir que todos somos responsables de la “socialización”. Por ello todos deberíamos ocupar tiempo en la socialización. Ahora bien, la mejor democracia es la que deja poder de elección a los individuos. La elección de ocupar tiempo en la “socialización” o invertir con dinero en la “socialización” ha de ser un elección personal.

martes, 14 de septiembre de 2010

Democracia viva, ¿el nexo con el futuro?

La sociedad basa su eficacia en la unión y cohesión de todos sus integrantes. No importa la situación económica, cultural, geográfica o de otra índole; el resultado siempre ha de ser beneficioso para quien mantiene en funcionamiento la sociedad.

A lo largo de la historia se ha ido creando una conciencia de sociedad en la que la aceptación de ser humano empezaba de la mano de quien tenía el control de dios. Poco a poco este círculo de "amistades humanas" fue creciendo de tal forma que generó un gran grupo de humanos que mantenían el control a través de la religión e ineludiblemente con el poder que le otorgaban las posesiones terrenales del dios dador. No es extraño, por tanto, que las vidas que estaban en sus manos no tuvieran valor, que ni siquiera fueran humanas.

Para conseguir la humanización de todos los integrantes de la sociedad empiezan a preguntarse quien es libre y con qué derechos. Empiezan las guerras de clases y la lucha por el fin de la esclavitud. Alcanzar la humanización fue el fin de la no-democracia.

Los créditos de dios habían desaparecido. La deuda es inmensa, todo un mundo en busca de sus bienes que están controlados por unos cuantos agraciados.

Ahora, quienes heredaron esos créditos deben luchar para no perderlos. Los ciudadanos, que ya son humanos, libres y con derechos, aceptan vivir en sociedad y se organizan. Para ello deberán establecer normas de funcionamiento, y lo mejor es adaptar a la nueva realidad lo que siempre ha funcionado: delegar en dios el futuro. con esta premisa continúan funcionando los estados, en mayor o menor medida.

Pero algo no funciona, ¿qué ocurre en una sociedad humana e integrada que está imposibilitada de conseguir sus objetivos?

La sociedad está encerrada dentro de un sistema herrático y desproporcionado. Trata a los humanos como materia prima, no considera que el sistema debilita o fortalece la situación de unos humanos contra otros. Las leyes se van convirtiendo en penosas y perversas en manos del estado.

El estado no acepta a la humanidad, a todas las diferencias que lo hacen humano y diverso.

El estado crea una tabla rasa donde medir y culpabilizar a la gran mayoría de humanos. No son justas las leyes que condenan con la misma cantidad monetaria a diferentes humanos sin considerar el efecto de la pena en cada persona. Las leyes deshumanizan a la sociedad.

Así, la sociedad, solo puede humanizarse consiguiendo el control de las leyes, observando, recapacitando, discutiendo, motivando, evolucionando el estado con las leyes a través del contacto social.

La sociedad (humana) es consciente de ello, pero peligra el futuro de quienes controlan los gobiernos y los mercados. Así, permitir que de vez en cuando se decida quienes nos representan es más beneficioso que dejar las decisiones en manos de los ciudadanos, humanos de a pie.

El poder requiere tener control, cuanto más tiempo y durante más tiempo tenga el control sin interferencias de los ciudadanos más beneficioso para la clase dominante.

La Democracia Directa viene a solucionar gran parte de estos "indeseables perjuicios", mantiene el gobierno alerta, y al mismo tiempo, el estado es consecuente con los ciudadanos. Los ciudadanos pueden actuar para hacer cambios sobre leyes que no les gusta, y al mismo tiempo, hay leyes que no pueden hacerse (por ejemplo, cambios en la constitución) si no es mediante consulta ciudadana.

Pero quedan todavía grandes frentes donde no puede actuar la Democracia Directa.

La Democracia Directa es el formato en que el estado establece conexión con los ciudadanos, permitiendo a éstos rectificar las malas conductas de los gobiernos. La Democracia Directa ofrece una forma segura de verificar y cohesionar la conciencia social, creando la posibilidad de generar las discusiones necesarias para encontrar la mejor solución a un problema a través de todos los ciudadanos. El formato de Democracia Directa necesita utilizar el tiempo correctamente, dando suficiente lapso de tiempo para que se puede generar la discusión en la sociedad.

Sin embargo hoy en día hay un desfase temporal. El tiempo que necesita el gobierno para utilizar negativamente el poder que tiene y el tiempo que una Democracia tiene para contrarrestarlo es un desfase enorme, incluso en una Democracia Directa. La misma herramienta que ofrece la garantía de que funcione correctamente la Democracia Directa es la que obstruye la eficacia social de un mal gobierno: el tiempo. Hoy en día el tiempo es clave. El mundo se mueve a velocidad de vértigo, bastan pocos días o semanas para cambiar el rumbo de un gobierno sin intervención ciudadana.

A ello, debemos sumarle la evolución cultural de la sociedad que se enfrenta al estado y al gobierno instaurado. Es necesario entender que la sociedad es el fruto de la cultura de los pueblos que la integran. Por tanto, pueblos que tienen poca experiencia democrática serán más parcos de movimiento y reacios al autogobierno que pueblos con alta experiencia democrática. Ello no implica que no sepan decidir. Ello induce al miedo a decidir, un pueblo que ha sufrido de autoritarismos está preso del miedo a pensar, pero sabe qué es lo quiere. Así, la autoconfianza, la autoestima, la motivación, y, en definitiva, la cultura social y política del pueblo debe ir avanzando para que no tenga miedo a tomar decisiones, a involucrarse en el autogobierno.

Aquí tenemos uno de los grandes retos: conseguir que la sociedad hable sin miedo a través de sus ciudadanos.

La Democracia Directa es un escalón ineludible para conseguir dicho propósito, pero, tendremos todavía el paso definitivo pendiente de realizar: el autogobierno instantáneo.

Es fácil pensar que es imposible llegar a este tipo de autogobierno. Es fácil creer que la Democracia Directa es el fin último de una democracia. Pero, conseguir que la sociedad resucite, conseguir que la sociedad esté viva políticamente, en definitiva: conseguir una Democracia Viva, es una finalidad que está dentro de las posibilidades de este mundo.

Ahora, en pleno siglo XXI se tiene la herramienta fundamental: información al instante sin censura mediante la red de redes, internet.

Las opciones para plasmar el autogobierno son viables, las ventajas son para todos, las desventajas para quienes perderán el control del gobierno: los políticos y mercados financieros.

viernes, 3 de septiembre de 2010

El planeta Gaia y sus futuros.

James Lovelock en 1969 promulgó su teoría sobre la existencia de la tierra como un sistema llamado Gaia, como un sistema vivo.

Ahora, entendemos a la perfección la barrera que rompió en 1969. Ahora consideramos que aquello que hacemos dentro del planeta afecta a todo el planeta. Es una situación lógica y aceptada.

Entendemos a la perfección que Gaia siendo un ecosistema tiene sistemas que actúan como los de cualquier otro organismo.

Todo eso lo entendemos. Pero, ¿qué son los futuros para Gaia? ¿Un futuro? ¿Varios futuros?

Empezaremos valorando la realidad. Un sistema que solo tiene opción a tomar una decisión se enfrenta a dos futuros: uno en el que toma la decisión y otro en el que no toma la decisión. Ambas situaciones podrán generar futuros iguales o diferentes dependiendo de otros parámetros. Pero existen ya dos posibilidades, no solo una, por ello existen en el momento anterior a la posible toma de decisión dos futuros posibles.

Gaia, como todo organismo, deberá vivir atendiendo a su cuerpo y a su mente. Sí, hay muchas diferenciaciones respecto a lo que es una mente en todas las especies, unas más evolucionadas que otras, pero tienen mente. Entonces, Gaia, ¿piensa?, ¿tiene mente?

Si consideramos que las partes, seres o individuos que conforman Gaia son el conjunto de su cuerpo, entenderemos que cada uno de ellos actúa como una célula del gran sistema Gaia. ¿Donde situamos la mente?

Retrocedamos un poco. Una persona tiene conciencia, un grupo de personas unidas socialmente crean vínculos emotivos, económicos, sociales, etc. Se vinculan. Por ello, la acción de uno de los individuos acciona la respuesta de otros individuos, y así, individuo a individuo van activando campos de acción de un grupo social. Entre todos crean un movimiento social que podríamos llamar como axioma inicial o nexo cultural, así podríamos entender el nexo cultural como la cultura establecida en unos individuos. Cada cultura sería (bajo este concepto) un axioma inicial o "ser cultura", para entenderlo como una entidad que genera pensamiento.

Visto de esta forma, cada "ser cultura" es una parte del pensamiento de Gaia, cada "ser cultura" es uno de los posibles futuros de Gaia. O todos los futuros.

En este momento entramos en disquisiciones más mundanas. Si entendemos que los "seres cultura" definen los movimientos de ideas dentro de Gaia, entenderemos que las relaciones entre cada uno de los "seres cultura" afecta al rendimiento emocional de Gaia.

Así, las relaciones entre distintas culturas son la evidencia del futuro que le espera a Gaia.

Pero hay un disquisición en todo esto. El mundo no está dividido en "seres cultura", el mundo está dividido por fronteras, y ello marca las actuaciones de los "seres cultura". La existencia de fronteras provoca la continúa lucha por el mantenimiento o mejora de la situación de las fronteras a través de cada uno de los "seres cultura". Enfrentamientos. Fuerzas de choque dentro del pensamiento de Gaia. Futuros violentos en definitiva.

Sin embargo, entender que la relación entre los "seres cultura" podría ser acumulativa, de cooperación, de entendemiento y colaboración, disiparía poco a poco la necesidad de mantener las fronteras, la necesidad de mantener poderes por el control del territorio.

Pero no es tan fácil. Hay "seres cultura" (si realmente creemos que existen) más fuertes, y los hay más débiles, los hay que mueren con su última célula (o persona), y los hay que nacen a través de la unión de diferentes culturas y su mezcla.

Los "seres cultura" no son destructores, sin embargo, las células que lo componen pueden ser más destructivas en unos que en otros. Pero no nos equivoquemos, hay que buscar cual es el resorte que activa la fase destructiva en las células, hay que buscar porqué una célula cambia su forma de actuar, buscar qué le provoca su negativización. Así, las células pueden volver a su estado natural positivo. Más difícil es conseguir que un "ser cultura" restablezca su estado anterior a la guerra. Pero no imposible.

Entonces, ¿porqué los "seres cultura" se enfrentan? ¿por las fronteras? Protegerse de la amenaza siendo amenazadores.

Si consiguiéramos eliminar, o mejor, ir tamizando y disolviendo las fronteras, los "seres cultura" irían perdiendo la necesidad de amenazar a toda costa. Si los "seres cultura" se mezclaran con más viveza sus fronteras se romperían y desaparecería la amenaza, desapareciendo la necesidad de destrucción del vecino.

Entonces, ¿qué se conseguiría con la eliminación de las fronteras? Perdón, reformulo la pregunta: ¿qué se conseguiría con la eliminación de los nacionalismos? Mezcla cultural, nuevos "seres cultura" con nuevos futuros.

Si los nacionalismos fueran desapareciendo, las culturas de todos los pueblos ganarían, el sistema Gaia dejaría de enfrentarse a un futuro incierto, y, con bastante probabilidad, los seres humanos empezarían a vivir sin guerras.

Los nacionalismo son el pasado y el presente, son fuente de guerras. Prepararse para un nacionalismo es prepararse para un futuro en guerra. Es sucumbir al debate de amenaza o amenaza.

El futuro es la mezcla, el futuro son las personas, el futuro es la sociedad.

:·) elferrer 2010-09-03

Empleo, la cara amarga de los gobiernos

Las sociedades crean gobiernos para conseguir unos objetivos comunes a todos los ciudadanos: vivir. No nos engañemos, las sociedades no crean gobiernos para la guerra, sino para la paz.

Por tanto, el coste en los ciudadanos para dejarse gobernar: asumir la derrota, negociar la vida.

Hoy en día no hay ningún gobierno en bancarrota. Soy atrevido, lo sé. Para empezar deberemos entender cuál es el bien que atesoran los gobiernos, después de esto, podremos valorar su situación.

La evolución de las sociedades ha ido marcando como el poder se ha ido estabilizando y anclando a través de uno de los bienes más inmutables que existen hoy en día: el oro. Por esto, existe la conciencia colectiva de que el "dinero" (moneda de cambio del oro) es la base de la sociedad y de los estados, en definitiva, la herramienta de los gobiernos.

Desde niños hemos aprendido a valorar nuestras pertenencias, sabemos que cuando pedimos prestado y no podemos devolverlo estamos abocados al olvido y la desaparición, la muerte social. Y bajo esta premisa creamos todos los parámetros con los que valoraremos nuestro entorno y actuaciones.

Entonces, ¿porqué fallan los gobiernos? ¿porqué no consiguen salir definitivamente de su supuesta crisis?

Habrá que atender a varios parámetros, el primero, el dinero. Los gobiernos son entes difusos (aunque desgraciadamente siempre suelen haber las mismas caras) preparados para sobrevivir a todos los desastres. Para ello deben comprar su supervivencia, como las personas, pero no con la misma moneda que éstas. Los gobiernos compran su supervivencia con dinero. Para ello deben mantener a flote el sistema de quiebra monetaria, saber llegar hasta el límite de la crisis y todavía un poco más, para salir reforzados. Las relaciones monetarias son realmente sencillas: existen individuos con poco dinero y existen mercados financieros con mucho dinero. Los gobiernos solo deben conseguir que la balanza esté siempre a favor de los mercados financieros, sumando sus arcas.

El flujo del dinero debe mantenerse siempre desde abajo (poco poder adquisitivo) hacia arriba (mercados financieros), creando así una afluencia continua del dinero en poca manos. No es que sea malo ni bueno, pero, ello tiene un pequeño problema: el oro del planeta es limitado. Por tanto, mantener la corriente abajo/arriba del dinero a más velocidad de la que la sociedad puede generar beneficios hace entrar en quiebra el sistema social (entendido como el conjunto de ciudadanos y no como un sistema del gobierno). Para llegar a la raíz del problema deberemos entender como sobrevive el dinero en manos de los ciudadanos o de los mercados financieros.

Empezaré por abajo. Las personas generan en su entorno una estabilidad social (ya he dicho que las personas necesitan estar vivas socialmente), crean un entorno estable y seguro según sus condiciones (aquí intervienen factores culturales), una vez establecido su entorno social de forma segura, es cuando evolucionan al siguiente punto. En este punto el ser social pasa a ser un ser consumidor, con lo cual activa la sociedad a través del intercambio de bienes. Las personas ejercen un movimiento en la sociedad, esa es la base de una sociedad activa y sin crisis.

Y arriba. Los mercados financieros necesitan atesorar dinero. Su estructura se mantiene con el flujo de dinero. Tener dinero no es su destino. El destino de los mercados financieros es siempre acumulativo. Un mercado financiero no gasta, no compra. Los mercados financieros utilizan los mercados sociales para extraer de ellos los beneficios, los ingresos. Incluso cobran por su acción de recoger los beneficios de la sociedad. Pero todo legal ¿eh? Sin censuras, sin narcotráfico, sin blanqueo de capitales, sin corrupción urbanística, sin quiebras ecológicas. Todo legal, repito. Como iba diciendo: tener dinero no es su destino, su destino es tener todo el mercado. Por ello, la necesidad de tener el mercado (el dinero solo es la herramienta) deben mantener el control de las herramientas (el dinero) y no perder el control de ella. Esto solo se puede conseguir de una forma: eliminar el dinero del flujo social. Cuando un gramo de oro cae en manos del mercado financiero ya no vuelve a "bajar" al mundo terrenal de las personas.

Llegados aquí ya puedo terminar el enfoque: la crisis social está determinada por la pérdida de beneficios en las personas, ello implica un exceso de beneficio en los mercados financieros, un enquilosamiento del poder en pocas manos. Sin retroceso. La salida de la crisis social solo desaparece a medida que la misma sociedad es capaz de autogenerar un nuevo sistema viable de generar beneficios. No son los mercados financieros quienes lo hacen, son personas simples, estas personas como el lector que solo entienden de sobrevivir.

Y ahora llegamos a los gobiernos. Estaba diciendo antes que los gobiernos no están en crisis. Sé que todos (o casi todos) ya están con las manos en la cabeza (¡está loco!). Los gobiernos no mercadean con dinero. Los gobiernos mercadean con vidas humanas. Los gobiernos venden vidas humanas y sus beneficios. A manos del gobierno no somos más que votantes ignorantes, carne de cañón, chusma, en definitiva: el corral de donde sacar beneficios.

A manos de los gobiernos somos una materia prima más, eso sí, con poder de crear beneficio.

Sabiendo que somos una materia prima más, al gobierno solo le queda sacar el máximo beneficio de ella. Curiosamente, cuanto más alimenta a la maquinaria que hace funcionar al gobierno (los funcionarios) menos resistencia encuentra para el quebranto social. Así cuanto más "socialista" es una sociedad más controlada tiene las fuerzas de cambio. Pero no nos equivoquemos, cuanto más "capitalista" más control tiene sobre el poder adquisitivo de los ciudadanos. Así, ambos extremos son perjudiciales para la evolución hacia una sociedad equilibrada para los ciudadanos.

Debemos encontrar el término medio.

Y el empleo, los gobiernos no pueden controlar el empleo porque sacrifican el éxito a través de los ciudadanos, por el éxito a través de los mercados financieros. Y tarde o temprano, los mercados financieros, fagocitan los beneficios que mantienen el empleo en movimiento.

Si hay dinero en las manos de los ciudadanos hay empleo; si el dinero se mueve a los monopolios, las grandes empresas, en definitiva: hacia los mercados financieros; entonces, se destruye el empleo.

La moneda de los gobiernos (tal como los conocemos) son las personas. Los gobiernos no están en crisis porque continúan teniendo un corral lleno para crear beneficios.

La crisis está en cada uno de los ciudadanos. El gobierno solo intenta que los ciudadanos continúen dentro del corral.

:·) elferrer 2010-09-01